El concepto de entrenar bien

 

Estas semanas venimos debatiendo el equipo de entrenadores sobre el concepto de “entrenar bien”

 

Desde hace varios años trabajo en una escuela de tenis de competición, y digo competición, porque el concepto entrenar bien cambia según sea el objetivo del niño/a en el entrenamiento. He trabajado también varios años en escuela de iniciación o base y el concepto es totalmente diferente. En la de iniciación, el objetivo es el aprendizaje (cómo no) pero también el realizar ejercicio físico como una actividad física sana y lúdica y, en algunos casos, también como una actividad con normas que hay que cumplir y que hay que respetar, estos casos para chavales con problemas de comportamiento.

 

Pero el concepto entrenar bien en una escuela de competición varía mucho. Digamos que el objetivo de esos jugadores que van a la pista es algo diferente, vienen a dar algo más. Cuando me meto en la pista de competición, como entrenador, mi objetivo no es sólo que aprendan y mejoren, el objetivo es llevarlos un paso más allá, que el esfuerzo y el sacrificio sea una marcha más que cualquier jugador de una escuela normal, y para eso tienen que saber que estar en una escuela de competición implica poder dar siempre una marcha más que el resto.

Discutíamos, siempre en el buen sentido de la palabra, que hay jugadores que vienen a cumplir, es decir, a dar lo justo y necesario para completar el entrenamiento sin dar ese punto de más. Y para mi eso es realmente preocupante. Porque los jugadores que no salen de su zona cómoda, cumplen en los entrenamientos pero que no van más allá, son los que fracasan. No hablamos de ser top100 o llegar a ser jugador profesional, nada de eso. Fracasan porque no entienden el sentido de entrenar. Para mi entrenar es poder estar preparado para solucionar problemas que planteamos en ejercicios y ser capaces de aportar una respuesta, de mejor manera o peor, pero intentarlo. Que salgan las cosas mal y tener esa ambición para poder darle la vuelta al entrenamiento, sólo con querer y tener esas ganas de cambiar para mi es un éxito. Tener mentalidad positiva cuando el entrenamiento es duro y le saca de la zona de confort y luchar con una actitud trabajadora.

Pero sinceramente, los jugadores se han vuelto muy cómodos. Cuando no me salen las cosas ya no me gusta el ejercicio, ya no estoy cómodo porque tengo que hacer un sobreesfuerzo tanto físico como mental y eso es muy duro. Ese es el fracaso y tenemos que ser capaces de trasladar a los jugadores que ahí cuando no salen las cosas y sigo intentándolo para mejorar es cuando de verdad suman.  Mejorar implica muchas veces fallar, pero no rendirse nunca.

Muchos de ellos se centran sólo en el resultado, en querer hacer puntos y jugadas, pero no se centran en el proceso, y ahí es donde podemos encontrar el error. Este deporte, para bien y para mal, no se aprende y mejora en un corto periodo de tiempo, es necesario un tiempo y un trabajo diario para poder mejorar. No nos vale que el lunes se entrene bien si el miércoles ya no se acuerda de lo que tiene que mejorar el jugador, es necesario tener paciencia y ser perseverante en lo que uno quiere mejorar. Se necesitan semanas y meses para poder afianzar una corrección. ¡Ya nos gustaría a nosotros que todo fuera tan fácil! Pero entonces todo el mundo jugaría bien a tenis y ya no sería tan especial como lo es.

Otro tema es con quien entrena el jugador. Aquél jugador que entrena bien es aquél que da su 100% sin importarle con quien entrena. Ya nos ocuparemos los entrenadores de ponerle tareas, de ponerle más dificultad al jugador que en teoría tiene más nivel que el otro. Esto es un problema generalizado a todos los niveles, ¿si no con quien entrenaría Federer? Y Nadal?

Al final cada jugador debe saber cual es su máximo nivel de rendimiento y sus correcciones/tareas que debe cumplir en cada entrenamiento.

Aquel jugador que entrena bien es el que al finalizar el entrenamiento sabe que ha dado su 100% y está satisfecho con su rendimiento, haya perdido o haya ganado los puntos. Sin ninguna duda mejorará, y mucho!

Pin It on Pinterest

Share This