Seguimos con una nueva anécdota, esta vez cogemos las maletas y nos vamos Chucky y yo a Chile, a jugar el Challenger de Santiago, y luego el ATP 250 de Viña del Mar, todos en compañía de nuevo de nuestro amigo Tono.

Recuerdo que días antes de salir le dije a Tono, “tío tienes que sacarte la tarjeta Iberia Plus, que además de que puedes sumar millas, en estos vuelos largos muchas veces hay overbooking y puede haber upgrade a business (paso de viajeros a clase business por exceso de ocupación). Nosotros solíamos ir en “esparragus” o la clase turista, como lo llamábamos nosotros, ya que viajábamos casi todas las semanas del año. Chucky y yo teníamos las tarjetas Iberia Plus entre otras.
Así que nos fuimos a Madrid, ya que volábamos desde allí a Santiago de Chile. Era uno de esos vuelos que tanto gustan, 13 horitas metido en el avión, ¡qué divertido!

Lo único bueno que tenía ese vuelo es que salía de madrugada, así que algo se podía descansar. Esto era toda una suerte sobre todo en mi caso, teniendo en cuenta lo que me costaba dormir en un avión por mi miedo a volar. La verdad que lo paso bastante mal en el “pajarraco”.

Ya facturadas las maletas nos fuimos hacia las puertas de embarque a esperar a que nos llamasen para subir al avión. Creo que si nos dan los asientos un poco más lejos nos salimos por la parte trasera del avión, pero bueno es lo que había, al menos íbamos juntos que durante el vuelo y eso se agradece. Además Chucky estaba medio malo, tenía algo de fiebre, así que imaginaros el viaje que iba a pasar. Por fin llega la hora de embarcar y empiezan a llamarnos, por orden dependiendo de dónde estaba nuestro asiento. Cuando la azafata me pide la tarjeta de embarque, al pasarla por el escáner éste pita y me dice “señor, tengo que cambiarle de asiento ya que hay overbooking”, a lo que yo le dije, “no por favor que voy con dos amigos”. Me dijo que me había tocado un asiento en business, después de esta frase, ya cambió mi tono y le dije, medio suspirando “me tocará ir solo si no hay más remedio” (sonreí para mis adentros). Chucky venía en la fila 2 ó 3 personas por detrás de mí, entonces me aparté un poco de la fila para decírselo y darle envidia, pero lo vi venir muy sonriente y rápidamente le dije, “también te han dado business, ¿verdad?” , y me dijo que sí. ¡Menudo viaje íbamos a pegarnos, 13 horas, pero ya en primera clase sería otra cosa, pensamos. Nunca habíamos viajado en primera durante un viaje transoceánico. Solo faltaba Tono por llegar, venía un poco más retrasado, pero con la misma cara, y entonces sí que le dijimos lo que había pasado. Sin embargo, a él no le habían cambiado de asiento. Preguntó si había posibilidad de que a él también lo cambiaran, pero le dijeron que habían subido a los que eran miembros de Iberia Plus. Imaginaros la cara que se le quedó, pensando que yo le había avisado, pero que al final no se había sacado la tarjeta.

A partir de ahí nuestros caminos se separaron, Chucky y yo fuimos por una pasarela que nos llevaba al principio del avión, y la de Tono hacia la mitad, a la clase turista. Aún cuando lo recordamos nos reímos los tres. Como Chucky y yo llegamos antes a nuestra pasarela, pudimos ver llegar a Tono en la de clase “esparragus”, mirando el billete perplejo, cogiéndolo con las dos manos, como diciendo “¡no puede ser, me lo dijeron!”. Entonces se giró y nos vio a Chucky y a mí partiéndonos de risa. Luego a Tono también le acabó dando la risa, pero de forma más irónica.
El viaje fue perfecto. Despegamos en hora, pude ver una película y dormir 7 horas. Chucky con la fiebre no abrió el ojo en todo el vuelo. Cuando me despejé y comí algo, me entro un poco de remordimiento, me sabia mal por Tono. Entonces le comenté a la azafata que venía un amigo nuestro en turista, y le pregunté si podría cambiarle el sitio por un rato. A lo que me respondió “no se puede, pero si no te veo…”, como diciendo, hazlo rápido.
Me fui para detrás buscando a Tono, como para salvarle la vida. Empecé a caminar y pensaba que no había cogido el vuelo, ya que no llegaba nunca donde él se suponía que estaba sentado, cuando por fin llegué y lo vi en mitad de la fila del medio rodeado de niño de unos 8 ó 9 años, y al otro lado un bebé llorando desconsolado en los brazos de su madre. Entonces me salió el diablillo que todos tenemos y le dije “Tono, he preguntado a la azafata para cambiarme por ti y me ha dicho que no se puede”. Después de saber lo bien que se iba tumbado no estaba mentalizado para estar 3 ó 4 horas así, como un “lomo embuchado”. Eso sí, Tono salió como pudo de donde estaba y estuvimos hablando un buen rato en la salida de emergencia. Y luego cada uno se volvió a su sitio. Finalmente el avión aterrizó sin problemas, todo perfecto.
Chucky después de dormir todo el viaje se había levantado nuevo, y yo estaba perfecto, había podido dormir, y eso era raro en mí. Así que le dije a Chucky que por mí nos íbamos al club a entrenar, eran las 9 de la mañana (por el cambio horario). Cuando le dijimos a Tono que íbamos al club, el automáticamente dijo que se quedaba en el hotel a dormir, ya que no había pegado ojo en todo el viaje.
Ya en el hotel antes de ir al club, y esta vez sí, no como a Dorochenko con la crema, le dije a Tono la verdad je, je, je.

Jugué el Challenger en Santiago, y acto seguido nos fuimos para Viña del Mar, recuerdo que era de las primeros torneos que se jugaban con Round Robin (como el Nitto Finals de Londres, pero con más grupos). La ATP estaba haciendo pruebas para ver cómo ayudar a los torneos 250 para que fuesen las estrellas, esto fue en el 2007, ¡madre mía hace 13 años ya, como pasa el tiempo!, al menos veo que no tengo Alzheimer, je, je, je.

Creo recordar que nada más llegar nos fuimos a correr por el paseo, duchita, cena y a la vuelta, cuando llegamos a la habitación, pusimos la tele, estaba jugando Nicolas Massu (actual entrenador de Thiem) contra Paul Capdeville, derby chileno. Como comentarista estaba Horacio de la Peña, jugador profesional argentino y entrenador de muchos jugadores, argentinos y de chilenos como Fernando González (quien llegó a ser top 10 con él). Hizo un comentario sobre la derecha de Massu, que la verdad era buenísima. Dijo algo sobre la “ecuasió” (ecuación) entre el impacto y la parábola que tenía que hacer la pelota para caer dentro de la pista. Estuvimos todo el partido haciendo la gracia, porque de la Peña no paraba de repetirlo. Lo realmente gracioso fue que al día siguiente, ya en el club, terminé de entrenar y fuimos a la sala de jugadores a coger algo de agua y fruta, vimos que estaban haciendo en la televisión el partido que se estaba jugando en la pista central, y claro Tono empezó a decir, la “ecuasió” de la pelota. Rápidamente tanto Chucky como yo, empezamos “shhhhhhhh” y Tono dice “¿qué pasa es que está aquí?” Y así era, Tono no conocía a Horacio así que no se pudo dar cuenta de que estaba sentado en la sala de jugadores. Por suerte, como estaba todo el día hablando por teléfono con su pinganillo, no se dio cuenta de lo que dijo Tono, pero claro imaginaos cuál había sido nuestra cara.

Al día siguiente me tocó jugar contra Gastón Gaudio (Campeón de Roland Garros 2004). Como somos de bastantes rutinas o manías, siempre íbamos a cenar al mismo sitio, un italiano que había en frente del hotel, como veis también somos de caminar poco ja, ja, ja, ja.

Estábamos tranquilos cenando, y como otras muchas veces nos pusimos a hablar Chucky y yo del partido del día siguiente, a recordar y a reforzar lo que ya habíamos hablado más que nada, mientras Tono escuchaba con atención e incluso intervenía alguna vez. Este poco a poco se iba animando más en la conversación, hasta que, levantando bastante la voz, dijo ”al Gaudio ese mañana te lo cargas”. Chucky y yo no sabíamos dónde mirar, entonces dijo “¿es que está aquí cerca?”. Nosotros asentimos con la cabeza. Solo faltó que le diera con la mano en la espalda, y que le dijera “sí, aquí estoy”. Tono no se había dado cuenta lógicamente, ya que estaba detrás de él. Se acaba de sentar en la mesa de al lado junto a otros jugadores argentinos. No podíamos parar de reírnos, fue muy gracioso. Desde ese día todos tenemos en cuenta que en un sitio en el que no conoces a mucha gente, hay que ir con cuidado con según qué comentarios, ya se puede meter la pata, ja, ja, ja.

La vuelta, ya acabado el torneo, la teníamos para el viernes. Como aún estaba a tiempo le nuevo le recordé a Tono que aún no se había hecho la tarjeta de Iberia. Ya se lo había estado recordando durante las dos semanas de estancia en Chile, pero lo fue dejando sin llegar a hacérsela. Iniciado ya el viaje llegamos al aeropuerto de Santiago, nos pusimos en la cola para facturar las maletas y el personal de iberia empezó a pasar por la cola y a ofrecer a los pasajeros que quisieran lo siguiente: 250€, noche de hotel con cena pagada y volar al día siguiente en business, ya que había overbooking. Tono me miró como diciendo, de lujo, nos quedamos y nos quedamos un día con todo pagado y… ¡por fin voy a ir en business!, imaginaos la cara que puso cuando pronuncié un NO rotundo, automáticamente en plan de súplica dijo, pero “¿por qué?”. Le dije, “Tono, llegamos mañana sábado a Alicante, el domingo Chucky y yo tenemos vuelo para ir a Bérgamo (Italia)”. El siguiente torneo que disputaba era allí, así que no había forma de aplazar el viaje. Era posible que me tocara jugar lunes, por lo que si no cogíamos el vuelo reservado no llegaría seguramente a tiempo, a parte de perder el dinero de los billetes.

Le dije que se quedara, pero claro él solo ya no era lo mismo, así que a regañadientes dio el ok y seguimos en la cola. Conforme íbamos llegando al mostrador empezamos con la broma,“imaginaros que vuelve a pasar lo mismo que a la ida”. Él decía que era imposible, pero oye, dicho y hecho. Cuando empezaron a darnos las tarjetas de embarque, miré la mía y vi 7A, la de Chucky 7D, y la de Tono 58H, casi le da un infarto, ja, ja, ja, ja no se lo podía creer. Suplicando a la señorita del mostrador que íbamos juntos, que no podía ser, solo le faltó llorarle. La mujer le explicó que iba lleno, que era por eso por lo que estaban ofreciendo quedarse a la gente, y que aunque pagara por ir en primera como Tono le proponía, no podía ir en business. Se ve que le dimos pena y lo que sí pudo conseguirle fue ir en “esparragus” pero en una salida de emergencia que al menos podía estirar las piernas. El vuelo fue muy bien. No se movió nada, así que de nuevo pude dormir bastante a la vuelta, al igual que Chucky. Y bueno, Tono fue encantado dentro de lo que cabe ja, ja, ja, ja.

¿Imagináis que fue lo primero que hizo Tono nada más llegar a España? Sí, efectivamente, sacarse todas las tarjetas habidas y por haber. Apareció con la de Iberia, Air Europa y la de Spanair, que son las tres distintas que se podían tener en España por aquel entonces.

Como veis, hay un montón de anécdotas de los torneos y viajes, espero que os haya gustado. Seguiré dándole vueltas a la cabeza a ver si os voy contando más conforme vaya dándoles forma, no se si tendré tiempo ja, ja, ja.

Seguimos en casa, es la única manera de vencer al virus.

¡Mucho ánimo!

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